Perros Gentledog: MANUELA, la perra de terapia

Perros Gentledog: MANUELA, la perra de terapia

En esta nueva entrega de nuestros chicos Gentledog, contaremos la historia de MANUELA, una teckel miniatura que ejerció labores de terapia con enfermos terminales.

Manolita, como la llaman cariñósamente en su casa, llegó hasta Barcelona desde Arganda del Rey cuando era muy, muy pequeñita. Lo primero que hizo al entrar en su nuevo hogar, fue lo que continúa haciendo cada vez que vuelve a su casa: recorrer todos los rincones, comprobando si todo está en su sitio.

Manuela se adaptó muy rápido a su nueva familia y aunque su humana no pegaba ojo, vigilando que ella estuviese bien, no tuvo ningún problema. Era y es una perrita observadora, juguetona y buena. Era tan pequeña, que veían pasar de repente una zapatilla avanzando sola…. Lo que provocaba las risas al observar que Manuela estaba dentro.

Pronto se incorporó a la vida laboral de su humana, en un centro de cuidados paliativos para personas con enfermedades terminales.

Su presencia era muy positiva y rápidamente se hizo muy querida e imprescindible en la vida de los enfermos. Servía de estímulo y consuelo para quienes estaban llegando al final de su camino. Manuela era la alegría y desenfado; esas personas se olvidaban un poquito de su situación y la esperaban cada día a las mismas horas. Los enfermos le guardaban trocitos de su propia comida, ella a cambio les acompañaba en sus paseos por las instalaciones y les traía “trofeos” que encontraba en el jardín, como lombrices, ratoncitos, culebrillas… y un sinfín de regalitos que no tenían desperdicio y que los enfermos siempre agradecían con una enorme sonrisa.

Al llegar el final de la jornada, pasaba por cada una de las habitaciones y se despedía de cada uno de ellos y también del personal sanitario. Era una despedida muy esperada por todos.

La vida de las dos cambió cuando la humana se jubiló hace dos años. Actualmente buscan nuevos objetivos juntas, la rutina ha cambiado.

Por las mañanas, se despiertan en la cama con Manuela como sombrero, es tan delicada que nunca se da cuenta que la tiene junto a ella… Manolita controla los horarios de los paseos y de las comidas. Avisa cantando si se retrasa cualquiera de esos momentos.

Una de las aficiones que más les gusta es la cocina. La mamá es una gran cocinera y eso ha hecho que Manuela sea una gran sibarita… Le entusiasman los percebes, las mandarinas y el brócoli. No son manjares típicos de los perros… ¡Pero ella es así de especial! Además es una experta en comer directamente del tenedor o palillos chinos.

Cuando cualquiera de los miembros de la familia se va de la casa, ella espera junto a la puerta hasta que regresan.

Viven junto al mar y visita muy a menudo la playa. Le encanta nadar tanto en el mar como en la piscina, sin embargo le dan pavor el ruido las olas.

Para terminar y para que comprobéis lo especial que es para todos, os contaré el tratamiento VIP que esta señorita recibe en el barrio:

El pedido de la pizzería siempre incluye galletitas para ella y en el ticket de compra aparece como destinatario el nombre de la humana y de Manuela. Es famosa por los recibimientos que les hace a los repartidores.

En la peluquería de señoras, siempre le preparan un cortado cuando la ven llegar y lo acompañan con una galletita… Aún no tiene asiento especial, ¡pero todo llegará!

 Manuela comiendo berberechos.

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Cada mes publicamos la historia de uno de nuestros chicos Gentledog, si quieres ser el próximo, nos lo haces saber y nos pondremos en contacto contigo.

 

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