Perros Gentledog: PEPA, una perrita con custodia compartida.

Perros Gentledog: PEPA, una perrita con custodia compartida.

Para este mes de diciembre tenemos una historia muy especial: la de PEPA, la perrita con custodia compartida.

En el año 2013 muere el abuelo de una encantadora familia gallega, dejando viuda y sola a la abuela Marisa, en una enorme casa que ahora estaba demasiado vacía.

Marisa siempre fue una amante de los animales, pero al ser el abuelo alérgico, no pudieron tener ninguno con ellos. Fue entonces, cuando la familia pensó que sería un buen momento para buscar un perrito en adopción, que hiciese compañía a la matriarca y la acompañase en esos momentos tan tristes. La terapia que un perro puede hacer, en ocasiones supera a cualquier consuelo que se intente dar al afectado.

Comenzaron la búsqueda y al final encontraron a una preciosa yorkie en Badajoz, a muchos kilómetros de distancia de su hogar. Era una camada no deseada, publicada en un anuncio de un particular. Surgió el amor a primera vista y decidieron fírmemente que el destino les había unido.

Después de un tiempo de trámites, al fín llegó a su nuevo hogar. Se encontraron a una pequeña bolita de pelo de menos de un kilo, preciosa y rebosante de alegría.

Desgraciadamente, la alegría duró muy poco. Pepa enfermó repentinamente, peligrando su vida por ser tan pequeña. La llevaron de urgencia al Hospital Veterinario de Lugo, donde la atendieron y prohibieron que se la moviese en absoluto, por lo que decidieron aplazar la estancia en casa de la abuela, para que no estuviesen las dos solas.

Bastó una semana para que los hijos y nietos de Marisa se enamoraran perdidamente de PEPA, ya no les fue posible llevarla a otra casa. Por su parte, Marisa, comprendió que ella no estaba en condiciones de soportar disgustos y que en ese momento la perrita requería muchos cuidados. Así que llegó al acuerdo de verla en los fines de semana.

Pepa pasó a vivir a la casa familiar de la hija y nieta de Marisa. El padre al principio era reacio… Pero en poco tiempo, esa pequeña bolita de pelo se ganó su corazón.

El tiempo transcurrió sin más incidentes, hasta que la nieta Raquel se independizó. Aquí volvieron los litigios por la custodia de PEPA, ¡Todos la querían! ¿Qué hacer? Pues muy sencillo… CUSTODIA COMPARTIDA.

Pepa pasa una semana en cada casa y los fines de semana en casa de la abuela. Sin jueces ni separaciones de bienes, todo de mutuo acuerdo… Y es que, el amor de un perro es tan grande, que se hace muy difícil la vida sin él.

En su honor tenemos el modelo PEPA. ¿Lo has visto ya?

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